Los espacios naturales son aquellos lugares con valores naturales excepcionales. Se caracterizan por tener un nivel de conservación bastante alto, están poco alterados por el hombre y son reservorios de recursos naturales. Es común que en ellos existan, además, valores culturales -patrimonio rural e histórico, artístico y también recreativos. Esto hace que, en muchos casos, sean de gran atractivo para el desarrollo de la actividad turística.

Cuando los valores ecológicos, ambientales, paisajísticos, culturales de los espacios naturales están protegidos, mediante normas legales estamos hablando de Áreas Naturales Protegidas (ANP). Estos espacios protegidos son, con frecuencia, los escenarios preferidos para la práctica del ecoturismo. En primer lugar porque tienen valores reconocidos internacionalmente, segundo, porque desde el punto de vista turístico son los ambientes más aptos para la recepción de visitantes.

Tal es el caso de la Reserva Provincial Mogote Bayo en Merlo, San Luis. La misma está ubicada en el faldeo occidental de las Sierras de los Comechingones y en ella están representados varios ambientes del piedemonte y la sierra siendo el del bosque chaqueño serrano el más notorio. En él se destacan especies vegetales emblemáticas para la región como el molle, el tala y el tabaquillo entre otros, cuya preservación es uno de los objetivos principales del área protegida. Mogote Bayo es también sede de importantes programas y proyectos educativos y, además, de ecoturismo siendo el senderismo auto guiado es la práctica más realizada por los turistas que llegan a la Reserva. Para dicha actividad, la Reserva cuenta con una serie de senderos señalizados que en conjunto forman dos circuitos: un circuito corto que está formado por el Sendero Diversidad y el Sendero Histórico-Cultural y un circuito largo que incluye al Sendero del Vía Crucis. Sin embargo, entre la gente local la Reserva es más conocida ya que en ella se encuentra el acceso principal a la Cruz de Mogote, una cruz de metal instalada hace décadas por la comunidad cristiana de Merlo. La misma se encuentra en el final de un sendero de alta dificultad que va recorriendo las sierras. Dicho sendero fue creado y utilizado históricamente por antiguos pobladores serranos para arrear ganado doméstico y más recientemente, por la comunidad cristiana y algunos senderistas para llegar hasta la mencionada Cruz.

Es sabido que la llegada de visitantes a cualquier ANP produce disturbios que se pueden traducir en una aceleración de la degradación de sus recursos naturales. Por eso es indispensable hacer proyecciones sobre el uso de los recursos, a fin de asegurar tanto su conservación como la satisfacción de las necesidades y expectativas de los turistas y visitantes. Esto es particularmente importante en espacios como los alrededores de la Villa de Merlo donde el paisaje y la biodiversidad de flora y fauna constituyen el principal motivo de las visitas a las ANP ya que, su vulnerabilidad, pone en riesgo no sólo a la actividad sino a las mismas especies y al paisaje.

Un ejemplo típico de la degradación de recursos naturales provocado por la llegada de visitantes a las ANPs es la erosión de los senderos marcados en el territorio. El paso constante de turistas, ya sea caminando, a caballo o en bicicleta compacta y erosiona los suelos y la cubierta vegetal. En Mogote Bayo, el acceso de turistas a los senderos está provocando una aceleración del proceso erosivo que se observa más avanzado en el último tramo del Vía Crucis (estación 7 a 14).

Entonces, ¿de qué forma es posible equiparar la ineludible conservación ambiental con el bienestar colectivo en la Villa de Merlo? ¿Qué herramientas pueden favorecer el adecuado desarrollo de la actividad turística en la Reserva Mogote Bayo?

En los procesos de planificación del espacio turístico, los estudios de capacidad de carga constituyen una importante herramienta, para la regulación de la actividad y la gestión de los flujos de afluencia. El análisis de la Capacidad de Carga Turística (CCT),  que integra criterios económicos, sociales y físicos-ecológicos en función de la propia dinámica del sector, permite identificar el número máximo de turistas que puede albergar un área o destino (O Reilly 1991), aunque su configuración y aplicación, debe ser adaptada al contexto de cada escenario turístico (CONANP, 2006).

Existen muchos ejemplos en el mundo de APNs que han excedido su CCT. Esto se traduce en problemas físicos, sociales y económicos, con un importante descenso en la calidad de la experiencia o satisfacción del visitante, y consecuentemente, la pérdida de ingresos por el desarrollo de la actividad turística. Si bien la estimación de la CCT en destinos, constituye una estrategia indispensable para la conservación ambiental y el adecuado desarrollo de la actividad turística, es claro que la restricción de visitantes, conlleva una inmediata disminución de ingresos. Por eso, en lugares como la Villa de Merlo, donde los recursos naturales constituyen una herramienta fundamental para el desarrollo del ecoturismo es ineludible avanzar en los procesos de concertación social con la comunidad para alcanzar acuerdos acerca de los beneficios no sólo económicos de la implementación de un sistema de acceso controlado a los lugares, sino también sobre las coyunturas ambientales para la conservación de la biodiversidad y el paisaje.