Los camellos (familia Camelidae) se originaron en los grandes llanos de América del Norte hace aproximadamente 9 a 11 millones de años y formaron dos tribus, Camelini y Lamini. Hacia fines de este período, aproximadamente 3 millones de años, la tribu Camelini migró al Asia dando origen a los camélidos del Viejo Mundo, los camellos que conocemos de las películas y documentales con las típicas jorobas. Por su parte, la tribu Lamini migró hacia América del Sur donde se adaptó a zonas áridas y semiáridas originando los camélidos del Nuevo Mundo o camélidos sudamericanos. Esta tribu está representada por dos especies domésticas, la llama y la alpaca, y por sus respectivos antecesores silvestres, el guanaco y la vicuña. Estas cuatro especies tienen en común características como el labio leporino, organización social polígama y utilización de estercoleros.

donde-vie-el-camelloCamello de la Tribu Camelini (camellos del Viejo Mundo)

Los camélidos no tienen pezuñas; a cambio tienen dos dedos con uñas en cada pie y almohadillas plantares. La mayor parte de su peso recae en estas almohadillas resistentes y fibrosas. Los Camélidos Sudamericanos, tienen la capacidad de utilizarlas para ganar más agarre en los terrenos rocosos.

De los camélidos domésticos, la llama es el más grande y se asemeja mucho a su progenitor, el guanaco, en casi todos los aspectos morfológicos. La coloración del pelaje de la llama varía del blanco al negro y marrón con todas las gamas de tonalidades intermedias y muchas veces pueden presentar manchas de varios colores en un mismo animal. A veces aparecen llamas puras con coloración idéntica al guanaco.

llamavsguanaLlama Vs. Guanaco

La distribución actual de la llama es producto de la historia: la domesticación del guanaco comenzó hace aproximadamente 6.000 años en las punas peruanas y luego fue llevado por el hombre a los valles interandinos peruanos y norte de Chile. A diferencia de la alpaca que ha sido seleccionada y criada como productor de fibra, la llama fue seleccionada como animal de carga debido a que su vellón contiene hasta un 20% de pelos y tiene bajo valor comercial. Con la llegada del dominio español y la introducción de ganado foráneo, los rebaños nativos fueron rápidamente diezmados y desplazados hacia las punas de gran altura, donde el ganado vacuno no prosperaba.

Si bien, durante los últimos 20 años, la población de llamas se ha mantenido estable en los países andinos, con aproximadamente 3.800.000 animales, existe hoy en día una tendencia entre los pastores tradicionales, quienes controlan el casi el 100% de ese número, a disminuir su crianza debido a que el valor del animal de carga se ha reducido por el aumento de transporte vehicular. No obstante, la cría de llamas para competición y también para el aprovechamiento de carne es una práctica cada vez más común.

En las Sierras de los Comechingones, las llamas  fueron traídas por los Comechingones que las conseguían a través del intercambio comercial por otros productos. Sin embargo, con el paso del tiempo estas prácticas se han ido perdiendo y no quedaron llamas en las Sierras. La Reserva Mogote Bayo cuenta, desde el año 2011 con un grupo de llamas reinsertadas con el objetivo de recuperar a esta especie que si bien no es nativa de San Luis, está bien adaptada a las zonas altas y de serranías. Este proyecto busca ser una herramienta educativa que ayude a explicar los perjuicios del ganado doméstico tradicional que, por su forma de pastar (arranca las hierbas de raíz) y de pisar, impacta negativamente en el suelo de esta zona, erosionándolo. En cambio, las características anatómicas de las extremidades de los camélidos, con la segunda y tercera falange protegidas por una almohadilla plantar, contribuyen a evitar la erosión del terreno.

llasmaaEstas son algunas de las llamas que viven en Mogote Bayo. Vení a la Reserva a conocerlas y aprender más de ellas!

Bibliografía consultada:

  • Fernández-Baca, S., & Fernández-Baca, S. (1991). Avances y perspectivas del conocimiento de los camélidos sudamericanos (No. QL 737. U54. A92 1991).