15/03/19

Gabriel Poulouin, voluntario francés de AIESEC para la Fundación Espacios Verdes

El comercio justo nació en los Estados Unidos al principio de la década de 1960. Hoy en día, se ha expandido a los 5 continentes y ofrece una alternativa real al consumo, respetando el desarrollo sostenible.

496265_1 (1)Producción de café de comercio justo

 El consumo, el crecimiento en las ganancias de las industrias contaminantes, no favorecen a la agricultura  intensiva. La contaminación del aire por el transporte aéreo, los gases emitidos por los vehículos en las carreteras, los detergentes, los productos químicos, el consumo excesivo de agua y de energía, además de  los residuos generados por los desechos de los alimentos fomentan un gran consumismo por parte de la sociedad occidental.

 Este consumo excesivo conduce a la escasez de recursos y al aumento de la producción de residuos. Estas disfunciones se revelan descaradamente en tiempos de crisis económica. Es urgente apoyar otro tipo de desarrollo que sea más respetuoso con las personas y el planeta.

 El objetivo del comercio justo es lograr una mayor igualdad a diferencia del sistema convencional. Su enfoque es utilizar el comercio como una palanca para el desarrollo y la reducción de las desigualdades, asegurando la justa compensación de los productores. De este modo, el productor recibirá el pago justo por su trabajo y, por lo tanto, puede alcanzar un nivel de vida decente.

  Los productos deben ser fabricados según criterios de calidad y respeto al ambiente. A esta perspectiva económica se suman preocupaciones éticas, sociales y ambientales.

 ¿Cómo se puede hacer para lograr este cambio?

 El comercio justo desarrolla un modo de consumo social que permite que las partes interesadas sean tratadas adecuadamente. Los fabricantes e intermediarios se comprometen a respetar los derechos sociales y las regulaciones ambientales, más allá de los requisitos comerciales contractuales.

  El mercado lentamente está expandiendo su alcance con este sistema. En 2018, el mercado mundial del comercio justo representó 9 billones de dólares americanos.  Dejando así un beneficio de 150 millones de euros que fueron compartidos por más de 1,6 millones de agricultores.

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Una agricultora cultiva café de comercio justo en Etiopía.

 Para lograr este cambio correctamente, primero, el producto vendido debe cumplir con los estándares de producción responsables. Reducir el consumo de materias primas y las descargas contaminantes a la naturaleza, respetar el ciclo productivo de los animales y evitar la sobreexplotación de los recursos agrícolas. También el embalaje debe ser reciclable, o biodegradable

 Con el fin de garantizar el cumplimiento de los estándares, la etiqueta de comercio justo “Fairtrade international” se estableció en 1992. Esta asegura que el procedimiento de la procedencia y fabricación de los productos tengan una transparencia de la cadena de fabricación y distribución y trazabilidad del producto.

 EcoCert tiene 100 auditores en el mundo y está certificada ISO 17065: un estándar de calidad internacional para organismos de certificación. Como tal, la etiqueta está controlada una vez al año por DAkkS, es un organismo de control y de acreditación alemana.

Logo de Ecocert

 Fairtrade internacional, también favorece a los productores locales ayudando y reduciendo el gasto de energía relacionado con el transporte de las mercancías.  De este modo, se favorece a los productores locales a reducir el gasto energético. Sin embargo, otros productos que se producen en los países del sur, como el cacao, el algodón o el azúcar, también se benefician.

 Fairtrade estableció un nuevo sistema de suministro para estos productos en 2014. Este nuevo concepto hace posible certificar ingredientes específicos, además de productos terminados. Así, los productores pueden vender un volumen más grande basado en las condiciones de Comercio Justo: ¡el agricultor desarrolla así su actividad garantizando una producción verde!

 Starbuck ha integrado el café en el sistema de comercio justo, en su cadena de suministros. Por lo tanto, son más de 16,000 puntos de venta de Starbucks los que participan en este sistema alternativo, beneficioso para el ambiente.

  En Francia, el comercio justo representa más de 1 billón euros en ventas cada año. Los consumidores están muy atentos a la remuneración justa de los productores, y tienden a consumir “hecho en Francia” para apoyar la economía nacional.

 El comercio justo está presente en todos los sectores artesanales: alimentos, ropa, muebles, artículos decorativos y joyas.

Gama de productos de comercio justo, en la marca Carrefour en Francia.

 En Argentina, hay un gran potencial con la agricultura orgánica. El vino de comercio justo, por ejemplo, se exporta a todo el mundo. El desafío ahora está en la capacidad de los productores argentinos para desarrollar un comercio justo en otros productos.

 

BIBLIOGRAFÍA