15/03/2019

Laura Ruiz- Técnica en “Biodiversidad”

Concepción de las nuevas economías sociales de este milenio para un mundo más solidario y con conciencia ambiental.

El día 15 de marzo se conmemora el Día Mundial de los Derechos de los Consumidores, a raíz del discurso de John F. Kennedy, que en 1962, anuncio los derechos de las personas como usuarios y consumidores y en 1983 la Organización de las Naciones Unidas instauró la efeméride de la cual hace esta definición:

“Por Consumo Responsable entendemos la elección de los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran”.

En la actualidad, el desmedido crecimiento de la población mundial lleva a un consumo insostenible, lo mismo que el enriquecimiento de un sector acotado de la misma asociado a una cultura de consumismo.

Por esta razón, las personas tienen una responsabilidad y al mismo tiempo un poder en su elección para generar un cambio en los productos y servicios que se ofrecen. Podemos contribuir modificando la forma en que se consume y así aportar a una solución necesaria para estos tiempos.

¿Qué significa consumir de forma responsable? Significa ser consciente de nuestras acciones como consumidores. Pensemos cómo nos comportamos cuando hablamos del consumo domiciliario. ¿Qué compramos? ¿Sólo lo que necesitamos para vivir o cosas de las que podríamos prescindir? ¿Consumimos de forma práctica o de forma cómoda para nosotros? ¿Tenemos en cuenta el envoltorio o nos da igual? ¿Qué hacemos con los plásticos, electrónicos y comestibles? Y si pensamos en nuestro papel de consumidores como turistas, ¿Planeamos realizar un turismo responsable? ¿Qué sabemos al respecto? ¿Cuidamos la naturaleza?

¿Cuál es el impacto del producto o servicio que adquirimos a lo largo de todo el proceso (desarrollo, distribución y disposición final del producto)? Es nuestro derecho exigir saber de dónde provienen los productos que consumimos, las materias primas, cómo se produjo, la recolección, elaboración de los mismos, cuánta energía y agua se utilizó, cuántos residuos se generaron, sí incluyen trabajo en blanco, decente o justo, etc.

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Recordemos las 3 R:
● Reducir a lo necesario nuestro consumo.
● Reutilizar todo lo posible y evitar desechables.
● Reciclar lo que no se pueda reutilizar.

Podemos agregar a la lista:
● Rechazar lo no necesario.
● Reparar.
● Reincorporar a la tierra los residuos orgánicos (compostar).
● Reflexionar del poder del consumidor.