Son los últimos datos difundidos por ONU Medio Ambiente en su informe “Perspectiva de la Gestión de Residuos en América Latina y el Caribe”. Según expertos, la situación de la crisis climática y ambiental requiere de un cambio de paradigma hacia una economía circular donde la basura se considere un recurso.

 

Estamos en el auge del consumo. Cada vez necesitamos explotar más recursos para satisfacer la demanda de una población en crecimiento. Solo en América Latina y el Caribe se generan 541.000 toneladas por día de residuos urbanos y el 90% de los mismos no se aprovecha. El informe “Perspectiva de la Gestión de Residuos en América Latina y el Caribe” de ONU Medio Ambiente, busca diseñar nuevas políticas y programas para cambiar la perspectiva en la gestión de residuos.

Argentina forma parte de los 33 estados nacionales de la región de América Latina y el Caribe (ALC) que se comprometieron a implementar medidas para una nueva gestión de residuos en miras a la economía circular. El objetivo es proteger la salud, el ambiente y asegurar la sustentabilidad financiera del proceso. En la cumbre de Cambio Climático realizada en Madrid (COP 25) el pasado mes de diciembre, Juan Cabandié, Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, declaró su compromiso por contribuir en la “reducción de los 5.000 basurales a cielo abierto” que tiene actualmente nuestro país.

Economía lineal vs. economía circular

La economía lineal es aquella que se enfoca en “usar y tirar”, donde se extraen recursos limitados y se fabrica, distribuye, consume y tira productos de manera ineficiente.

Un cambio positivo de paradigma es la economía circular, donde la tendencia es optimizar el uso de los recursos renovables y no renovables en toda la cadena de producción, distribución, consumo y post consumo de los productos.

Así, los residuos son valorados como recursos y se integran en un cierre de ciclo enfocado en el retorno de los materiales al proceso productivo. De esta manera, la basura deja de ser vista como algo inservible y pasa a revalorizarse como un recurso: tal es el caso de la materia orgánica, la cual puede ser procesada y reaprovechada para convertirse en compost o biogás.

En la economía circular también se visibiliza el trabajo de reciclado de los recuperadores urbanos y la importancia de la interrelación entre el sector público, privado, formal e informal, ya que se estima que la cifra de recuperadores informales en la región latinoamericana es de 4 millones de personas.

Hacia una producción y consumo responsable

La tendencia en alza de la población, sumada a la necesidad permanente de consumir nuevos y mejores productos, nos lleva a cifras alarmantes de contaminación y desigualdad social. Según el informe de la ONU, los países que forman parte del ALC disponen la mayoría de los residuos generados en basurales a cielo abierto, ocasionando graves daños socioambientales.

El paso hacia una economía circular nos llevaría a una producción más sostenible basada en una extracción más eficiente de recursos y orientada en la remanufactura de los productos, generando así menos desperdicios y costos de fabricación, precios más bajos, crecimiento económico y empleos más justos.

 

Por: Tatiana Ruiz Berman. Periodista ambiental y voluntaria de la Fundación Espacios Verdes.