Ante la declaración del coronavirus (Covid-19) como pandemia y el avance del virus en todo el mundo, en el país se paralizaron todas las actividades económicas y el aislamiento social, preventivo y obligatorio nos invita a pasar la mayor parte del tiempo en nuestros hogares. Si bien la recolección de residuos continúa en funcionamiento, es un buen momento para adoptar hábitos más sostenibles y reducir la cantidad de basura que generamos.

 

Transformar residuos orgánicos en un recurso

Se estima que el 50% de los residuos que generamos son orgánicos que se pueden compostar. El compostaje es un proceso sencillo donde la materia orgánica se convierte en una tierra rica en nutrientes para las plantas.

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El compostaje transforma los residuos orgánicos en tierra fértil y evita la generación de basura. Imagen: Tatiana R. Berman

No hace falta tener una compostera sofisticada, simplemente con pocos materiales podemos armar un recipiente o incluso hacerlo directamente en la tierra del jardín. Lo importante es dedicarle tiempo y observar la humedad y la proporción entre la materia seca y húmeda.

La web de la Red de Compostaje cuenta con una guía práctica y simple para aprender a compostar en nuestras casas.

Aprendamos a separar en origen

Se encuentra suspendido el servicio de recolección de reciclables, el cual es una fuente de ingresos fundamental para recuperadores urbanos de todo el país. Durante este período, es importante guardar los materiales reciclables que, estando limpios y secos, no generan olores ni molestias.

Al traer las compras al hogar, se recomienda desinfectar con agua y jabón o con lavandina diluida envases de plástico, aluminio, latón o vidrio. A los papeles y cartones es conveniente rociarlos con alcohol diluido al 70%.

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Los reciclables limpios, secos y agrupados ocupan un espacio mínimo en el hogar. Imagen: Tatiana R. Berman

Una vez que usamos los envases reciclables, hay que hacerles un pequeño enjuague y dejarlos secar. Y, para que no ocupen lugar, a los papeles y cartones se los puede plegar, además de aplastar bien las latas y botellas. Es necesario que separemos en nuestras casas según los materiales que recicla el municipio donde vivimos.

La clave siempre es reducir y este es un buen momento para analizar nuestro consumo y repensar de qué manera podemos reemplazar lo descartable por lo retornable.

Botella de amor

La Fundación Llená una Botella de Amor Argentina trasforma todos los plásticos flexibles que quedan fuera del manejo de la industria del reciclaje. Junto a la empresa Econciencia transforman el material en listones de madera plástica para hacer muebles y viviendas.

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La botella de amor permite dar un cierre de ciclo a todos los plásticos que quedan fuera de la industria del reciclaje. Imagen: Tatiana R. Berman

Cualquier botella de plástico sirve para armar una botella de amor. Simplemente hay que rellenarla únicamente con plásticos limpios y secos bien compactados. En las redes de la fundación figuran los puntos de recepción de las botellas de amor que están en casi todo el país y se reactivarán luego del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

De esta manera, con tres simples hábitos podemos pasar una cuarentena más entretenida y sostenible.

 

Por: Tatiana R. Berman. Comunicadora Social, periodista ambiental y voluntaria de la Fundación Espacios Verdes.