Hoy se conmemora en todo el mundo el 50º aniversario del Día de la Madre Tierra. En plena crisis por el avance del Covid-19, este día es una oportunidad para la repensar nuestra relación con el planeta y su preservación.

El 22 de abril de 1970 (Estados Unidos), tuvo lugar una manifestación masiva promovida por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson. Unas 20 millones de personas exigieron medidas concretas del gobierno estadounidense por los derrames de petróleo, la contaminación atmosférica y de los ríos. Esta presión social logró que el gobierno crease la Agencia de Protección Ambiental y leyes de protección del ambiente.

Este 2020 se cumplen 50 años desde aquel acontecimiento y la acción climática se convirtió en el tema elegido por la Organización de las Naciones Unidas. Según el informe sobre la “Brecha de Emisiones 2019” de la ONU, la acción de los gobiernos debe ser más ambiciosa para no perder la oportunidad de limitar el calentamiento global a 1.5º. Para lograrlo, es necesario que las economías tomen el camino de la descarbonización y que las emisiones de gases de efecto invernadero tengan una caída drástica.

¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar?

Existen muchas acciones individuales que podemos adoptar para ser ciudadanos más conscientes. Algunas de ellas son:

Apoyar a la economía local y elegir consumir productos elaborados por pequeños y medianos productores. A cambio, obtenemos un producto de temporada, con pago justo y más respetuoso con el ambiente.

Disminuir nuestras emisiones usando el auto cada vez menos. La opción más saludable y sin motores son las caminatas y el uso de la bicicleta.

Evitar el uso del plástico descartable y gestionar responsablemente los residuos que generamos. Según un estudio de la Universidad de Hawái, cuando los plásticos se descomponen con el paso del tiempo y están expuestos al sol, emiten metano y etileno, dos potentes gases de efecto invernadero.

Finalmente, una de las acciones más importantes es involucrarnos y apoyar grupos que luchan por la justicia climática y ecológica, que a su vez exigen políticas de adaptación a los efectos del cambio climático.

Por: Tatiana Ruiz Berman. Comunicadora Social y periodista ambiental. Voluntaria de la Fundación Espacios Verdes.