La Ley 24.605 sancionada en 1995 establece declarar el 27 de septiembre de cada año “Día Nacional de la Conciencia Ambiental”. Esto es en memoria de las personas fallecidas como consecuencia del escape de gas cianhídrico (un tóxico formado por la unión de sulfuros y cianuro) ocurrido en la ciudad de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, el 27 de septiembre de 1993.

Y según esta ley, todos los años en dicha fecha se recordará, en los establecimientos educativos primarios y secundarios, los derechos y deberes relacionados con el ambiente mencionados en la Constitución Nacional.

Desde la década del ‘70 y a través de distintos eventos mundiales se ha tratado de crear conciencia respecto de los problemas ambientales a nivel planetario. A partir de reuniones y acuerdos de los países que forman parte, se intenta llevar a las poblaciones el conocimiento de las situaciones que ponen en riesgo la vida en la Tierra de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos.

Con estos conocimientos se desea promover el cambio de distintas actitudes y comportamientos que tienen que ver con el cuidado del ambiente creando así una “conciencia ambiental”.

Desde distintas instituciones, agrupaciones y asociaciones civiles se comparten investigaciones que hablan de los problemas actuales y como podemos contribuir al cuidado del planeta. De esta forma, los diversos entornos sociales pueden apropiarse de ese conocimiento e idear formas reales para cambiar distintas actitudes no compatibles con el ambiente.

Amparados en el artículo 41 de la Constitución Nacional Argentina tenemos derecho a exigir medidas que nos permitan vivir en un ambiente sano, así mismo es responsabilidad de los ciudadanos contribuir al cuidado del entorno. Las ciudades, con los niveles de contaminación sonora, atmosférica, de la tierra y los cuerpos de agua representan un grave problema y si no tomamos cartas en el asunto, se tornarán en lugares donde vivir sea cada vez más complicado.

¿Y entonces, qué es la “conciencia ambiental”? A partir de la Educación Ambiental como proceso de sensibilización y reflexión crítica, en la comprensión del ambiente y sus problemas y la construcción del conocimiento, se procura incentivar una ciudadanía responsable con el ambiente, precursora de prácticas, valores y actividades, arraigados en los principios de sustentabilidad ecológica y diversidad cultural.

Es necesario no olvidar el componente histórico de desarrollo que ha contribuido a la contaminación del ambiente y recordar que en 2016 el Día de la Conciencia Ambiental se conmemoraba en medio de la crisis desatada por el derrame de al menos un millón de litros de solución cianurada en la mina Veladero de Barrick Gold en San Juan. Según ingenieros de la minería, el derrame formó el mismo compuesto -ácido cianhídrico o gas cianhídrico- al llegar al Río Las Taguas. Nuevamente el cianuro es protagonista, además de las irresponsabilidades empresariales. En este caso, esto último aparece como un factor magnificado, ya que se trata de una de las corporaciones de megaminería más importantes a nivel global: Barrick Gold. También respecto al cianuro, ya que la propia empresa debió admitir que se derramó un millón de litros de solución cianurada. Así lo dice el colegio argentino de ingenieros en minas CADIM: “la inmensa mayoría del anión cianuro (CN)- contenida en la solución vertida, al entrar en ese cauce ácido, se transforma en el tóxico gas cianhídrico (HCN)”.

Pero destaquemos que el cianuro no es el enemigo. Sino la lógica donde el lucro económico se impone sobre el derecho a vivir en un ambiente sano, garantizado por la Constitución Nacional.

Por todo esto, tener “Conciencia Ambiental” es tener presente que el daño que le hacemos al ambiente nos lo hacemos a nosotros mismos y a las generaciones futuras.

Laura Ruiz

Técnica Universitaria en Conservación de la Biodiversidad

Educadora ambiental. Divulgadora Naturalista