Póster oficial de EARTHDAY.ORG 2021 por el artista brasileño Speto

La última década nos ha dejado avances y retrocesos, quizás con una mayor conciencia ambiental a nivel individual, pero no aun a nivel global. Lo demuestran las políticas de las naciones.

Falta un mayor compromiso y conciencia de lo que puede suceder, en un futuro no tan lejano.  Un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que, al paso que vamos, tan solo quedan 31 años de vida en la Tierra. Es decir, si seguimos como hasta ahora, en 2050,  no podremos vivir más  en nuestro planeta,  ya que tendrá un escenario de “efecto invernadero” real y, lamentablemente, concreto.

La Madre Tierra nos pide que actuemos. Nos sacude con la pandemia y nos demuestra que hay esperanzas de rehabilitarnos como lo demostró el 2020, cuando se detuvo el mundo con el COVID 19 , una pandemia sanitaria mundial con una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema. 

Las secuelas de nuestros actos nos muestran que se ha creado un séptimo continente, por la formación de una isla de plásticos a causa de un inadecuado e insuficiente manejo de los residuos, sumado a elevados niveles de consumo de productos de un solo uso.

El calor extremo, las inundaciones, los incendios forestales,  así como los huracanes en el Atlántico, han batido récords, afectando a millones de personas en el mundo.

Nos enfrentamos  al cambio climático,  provocado por el hombre en la naturaleza, así como las consecuencias de la irresponsabilidad y egoísmo que impide ver claramente que nos incumbe a todos sin excepción.

La biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas).

De acuerdo con el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada 4 meses. De estas enfermedades, el 75% proviene de animales. Esto muestra las estrechas relaciones entre la salud humana, animal y el ambiente.  Es increíble que hayamos llegado a este punto.

Los ecosistemas sustentan  las formas de vida de la Tierra, por lo cual la vida de la humanidad en la misma. Si logramos restaurar nuestros ecosistemas de su situación actual, será de gran ayuda  para revertir y combatir la pobreza, el cambio climático y prevenir las  pandemias.

Vemos que, a pesar de los esfuerzos actuales, la biodiversidad se está deteriorando en todo el mundo a un ritmo sin precedentes en la historia humana. Se estima que alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción.

El Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, que se lanzó oficialmente este año, podrá lograr sus metas solamente si todos los paises se comprometen en la implementación de las acciones necesarias. Debe haber una voluntad colectiva y una verdadera conciencia de la necesidad de una solidaridad ambiental. Esto nos ayudará a prevenir, detener la degradación de los ecosistemas en todos los continentes y en todos los océanos.

Necesitamos una economía global sostenible o sustentable, que funcione para todos por igual. No debe ser el privilegio de pocos.  Hoy más que nunca se necesita, SOLIDARIDAD en su verdadero sentido, que se define como “un  valor personal, que supone la capacidad que tienen los miembros que pertenecen a una comunidad, actuando como un todo. Esto se produce porque los miembros comparten intereses y necesidades entre sí, gracias a los lazos sociales que les unen”.

Es hora de promover la armonía con el universo, que representa nuestra Madre Tierra.

Ya no es más silenciosa, nos lo demuestra cada día, a gritos, escuchémosla por el bien de todos. ¿Lograremos  salir airosos del desafío de esta década? La respuesta está en cada uno de nosotros, ya que “al ambiente lo cuidamos entre todos“.

Ana Mónaco

Directora Fundación Espacios Verdes